Originario del sudeste asiático el té verde ha sido una bebida que durante milenios ha mantenido un marcado carácter medicinal y ritual. La medicina tradicional china recurría al té verde para aliviar dolores de cabeza, eliminar las toxinas y prolongar la juventud. Tanto en China, como en Japón o India esta bebida se ha asociado milenariamente al bienestar, la serenidad, la armonía y la espiritualidad, y por ello se consumía en monasterios llegando a ser protagonista del prestigioso ritual del té.

Existen diferentes tipos de té, y todos ellos proceden del mismo árbol, pero las hojas se pueden someter a diferentes procesos de secado, dando lugar a té rojo, verde, negro, blanco… cada uno de ellos con unas propiedades distintas.
Hoy vamos a poner el foco en el té verde, el menos procesado de todos ellos (sus hojas se infusionan después de secarlas, sin dejar que se oxiden o fermenten) y por tanto el más rico en antioxidantes y polifenoles. No en vano, debido a sus múltiples propiedades este tipo de té es el más estudiado por la comunidad científica, a continuación encontrarás algunos de sus principales beneficios

 

Beneficios del té verde

  • Refuerza y estimula nuestro sistema inmune y ayuda a prevenir el envejecimiento: Al ser muy rico en antioxidantes el té verde contribuye a generar células T, que estimulan el sistema inmune y nos ayudan a combatir los radicales libres que aceleran el envejecimiento. Ya desde la antigüedad se conocía como “la bebida de la eterna juventud”.
  • Ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares: Los antioxidantes del té verde contribuyen también a regular los niveles de colesterol en sangre beneficiando a los niveles de presión arterial y reduciendo el riesgo de formación de coágulos (responsables en muchos casos de infartos).
  • Ayuda a prevenir la aparición de caries: El té verde contiene catequinas, una sustancia que entre otros beneficios inhibe el desarrollo de determinado tipo de virus y bacterias, entre ellas las responsables de la aparición de caries o del mal aliento.
  • Reduce el estrés: El té verde contiene L-teanina, un aminoácido que tiene la capacidad de relajar nuestra mente sin generar somnolencia.
  • Reduce la sintomatología de las alergias: Entre los componentes del té verde encontramos galato de epigalocatequina (EGCG), una sustancia capaz de suavizar la respuesta alérgica de nuestro cuerpo.
  • Antinflamatorio y analgésico: Si esta bebida se usó durante milenios con fines medicinales, no fue por casualidad. Las catequinas presentes en el té verde tienen también propiedades antiinflamatorias y analgésicas.
  • Ayuda a adelgazar: Además de tener propiedades diuréticas, el consumo de té nos ayuda a estimular el metabolismo, lo que, combinado con hábitos saludables de vida, incide en un consumo de calorías más elevado por parte de nuestro organismo.
  • Fortalece los huesos: La presencia de fluoruro entre sus componentes hace que el consumo de té verde afecte positivamente a la densidad mineral de nuestros huesos.

Sin lugar a dudas un gesto tan sencillo como tomar una taza de té puede convertirse en el gesto necesario para blindar nuestra salud. Independientemente de si lo consumimos frío, caliente, solo o mezclado con especias o hierbas, el té verde se convierte en un imprescindible en nuestra despensa… y en nuestro botiquín.

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