Si hay una generación mediática es la generación millennial. A pesar de que contempla un rango muy amplio (los nacidos entre 1980 y 2000 aproximadamente), tiene rasgos culturales muy marcados como el uso de la tecnología, un nivel de formación alto, un sentido crítico y exigente y una peculiar forma de entender el binomio trabajo – vida personal. Se trata de una generación marcada por una infancia en un contexto económico y social próspero, y un paso a la etapa adulta marcado por la crisis, que en muchos casos truncó sus expectativas.

Podemos por tanto hablar de una cultura millennial, lo cual inevitablemente nos lleva a buscar unas señas de identidad propias en lo que se refiere a sus hábitos de alimentación.

 

los hábitos alimenticios de la generación millennial vienen marcados por cuatro la falta de tiempo, el consumo consciente, la exploración gastronómica y el poder adquisitivo.

 

Peores hábitos alimenticios

En general la generación millennial cocina menos. El estrés, sus compromisos sociales y la amplia oferta de platos precocinados a la que tienen acceso hace que la cocina pase a un segundo plano. Es habitual en esta generación realizar varias cenas y comidas fuera de casa a lo largo de la semana, lo que dificulta poder llevar una dieta equilibrada. En su cocina habitual abundan platos poco elaborados y no suelen realizar las cinco comidas recomendadas. Las bebidas energéticas y azucaradas son frecuentes en su dieta, al igual que los snacks.

Preocupación por las materias primas

El periodo que vive esta generación hace que surja una mayor preocupación por las materias primas que forman parte de su alimentación. En un momento en que abundan frutas, verduras, carnes y pescados de calidad y métodos de producción cuestionables, buena parte de la generación millennial toma conciencia ecológica: se preocupan por el origen de estos productos (cultivo ecológico y sostenible, de cercanía, aumenta el número de vegetarianos…). Un rasgo característico de la generación millennial es la lectura de etiquetas de los productos que consumen.

Cultura gastronómica

La generación millennial está muy abierta a la gastronomía de otras culturas. Es una generación inquieta culturalmente, que ha viajado, por lo que forman parte de su dieta habitual platos mejicanos (guacamole, fajitas), japoneses (sushi), marroquíes (hummus o cous cous), hindúes (arroz basmati)… sin que tengan connotaciones exóticas. Al mismo tiempo están abiertos a experimentar y probar platos nuevos y entienden el valor de la gastronomía: pueden comer comida basura, pero también saben valorar la alta cocina si tienen acceso a ella, y son exigentes.

Alto gasto en alimentación

El hecho de que comer fuera de casa sea algo habitual en la generación millennial, su interés por la gastronomía y su preocupación por consumir productos de calidad cuando cocinan (ecológicos, sin azúcares, sin gluten…), hace que, independientemente de que su dieta sea saludable o no, sus gastos en alimentación sean más elevados que los de generaciones previas.

 

En definitiva hablamos de una generación muy heterogénea en la que los hábitos alimenticios vienen marcados por cuatro grandes vértices: la falta de tiempo, el consumo consciente, la exploración gastronómica y el poder adquisitivo. En función del momento y de su situación particular, los millennials priorizan unos u otros ajustando su dieta en función de ellos.

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