Quizá te sea familiar ese momento en el que tienes que hacer una cena improvisada en casa… y no sabes qué hacer. Lo ideal es tener siempre unos básicos en la despensa que te van a permitir salvar cualquier situación, al fin y al cabo la improvisación es un arte, y tenemos algunos trucos que van a resultarte infalibles.
Te proponemos no solo hacer una cena improvisada, sino hacer una cena con la que tanto tú como tus invitados vais a disfrutar.

Una despensa bien equipada

La despensa es como la chistera de un mago: si está bien equipada podrás hacer magia. Y con bien equipada no nos referimos a tener una despensa enorme llena de productos, sino a tener los productos adecuados, que durarán más tiempo que los frescos pero te van a permitir comer bien cuando no hayas podido hacer la compra, o cuando venga a cenar alguien a quien no esperabas. A continuación encontrarás algunos básicos muy duraderos que no pueden faltar:

  • Aceite, vinagre y sal.
  • Ajos y cebollas.
  • Tostas o picos.
  • Conservas: desde sardinas o anchoas hasta setas, pimientos o legumbres.
  • Embutidos gourmet: jamón, caña de lomo, salchichón o chorizo ibérico.
  • Tomates y frutos secos.
  • Pasta y arroz.

Tener especias en casa siempre es una buena idea porque te va a ayudar a darle un toque diferente a platos muy básicos: pimienta, guindillas cayenas, orégano, canela, curry… Usadas adecuadamente con un simple plato de pasta nos ofrecen un sinfín de posibilidades.
Tampoco olvides los congelados, que en un momento dado pueden ser muy útiles: sólo tardarás unos minutos en freír unas croquetas y tendrás bien resuelta parte de la cena.

Cómo hacer una cena con los productos de mi despensa

Lo que te proponemos son soluciones sencillas y rápidas. Algunas requieren más elaboración, otras con menos. Es tú despensa y tú pones los límites:

  • Si no te apetece meterte en la cocina puedes preparar un picoteo sencillo con embutido (chorizo de León ahumado, fuet a la pimienta, jamón serrano…) y conservas (espárragos, sardinas, berberechos, aceitunas, anchoas, chipirones…). Tener tostas de pan y alguna mousse (de boletus o de cabracho) para untar siempre puede ser un buen complemento.
  • Si tienes opción, mientras empiezas a prepararlo todo puedes pedir a alguno de tus invitados que vaya a comprar algún producto fresco para complementar a las conservas. Puedes preparar una deliciosa y sencilla ensalada con tomate, cebolla y ventresca de atún con un poco de aceite de oliva gourmet y un toque de sal.
  • Las legumbres ya cocidas y listas para consumir pueden ser muy útiles para hacer platos rápidos como un hummus o ensalada. El mundo de posibilidades que ofrecen las legumbres es impresionante, merece la pena tener en cuenta algunas recetas a la hora de hacer la compra para equipar la despensa correctamente.
  • La pasta es un clásico, pero vamos a intentar que sea un poco más especial recurriendo a recetas diferentes que prescindan de productos frescos: con ajo y tomates secos, o con sardinas en conserva siguiendo la receta de El Comidista. Son platos muy sencillos para los que sólo vas a necesitar lo que hay en tu despenda.
  • Otra opción es preparar un risotto con setas en conserva. El tiempo de cocinado es largo, pero no es un plato difícil y con algunos trucos (como usar caldo de tetrabrick o concentrado de caldo) el resultado será excelente. Si tienes queso curado, (no necesariamente parmesano) le darás un toque muy especial.

Como ves, no es tan complicado improvisar si contamos con una buena base. Tenlo en cuenta en tu próxima compra y no olvides incluir en tu cesta todos esos productos básicos y con potencial que te van a permitir organizar una cena memorable en cualquier momento.

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