A día de hoy, el brunch se ha convertido en la comida más libre y divertida, la reina de los fines de semana. Con un amplio horario que comprende la mañana y buena parte de la tarde, sus posibilidades son infinitas: un bizcocho recién hecho convive en perfecto equilibrio con una bandeja de embutido y es tan adecuado disfrutarlo con un coctel como con un café.

El brunch, a pesar del halo de sofisticación que lo rodea, debe sus orígenes a cuestiones eminentemente prácticas. La alta sociedad inglesa del S. XIX daba el domingo libre a sus sirvientes, quienes dejaban preparado un banquete compuesto por elementos dulces y salados que podía consumirse a cualquier hora del día. Esta comida, a caballo entre el desayuno y la comida (breakfast + lunch = brunch), se extendió rápidamente a EEUU, donde conquistó a los menos madrugadores. En 1895, Guy Beringer presentaba oficialmente el brunch en la revista Punch, definiéndolo como “una comida de domingo para los juerguistas del sábado noche”.

Si te identificas en esa frase, o si simplemente te gusta disfrutar de la gastronomía en todas sus variantes, te dejamos algunas ideas para hacer el brunch perfecto. Una excusa maravillosa para reunir a tus amigos con un plan informa, sencillo y descaradamente gastronómico:

  • Café y . Los más dormilones posiblemente agradezcan esa dosis de cafeína, será el pistoletazo de salida a la experiencia de sabores y contrastes que es el brunch.
  • El zumo de naranja natural y la fruta no pueden faltar. Puedes servir fruta troceada (sandía, piña, melón…), hacer brochetas o una macedonia.
  • El pan tiene un papel protagonista en el brunch, así que puedes sorprender comprando varios tipos: pan blanco, integral, con frutos secos…
  • Ofrece a tus invitados una tabla con embutido (jamón, lomo, chorizo y salchichón ibéricos) y quesos de calidad.
  • Y para los amantes de las tostadas, mermeladas de varios tipos (que también acompañarán a los quesos), mantequilla, aceite de oliva virgen extra y tomate rallado.
  • Si hay un elemento imprescindible son los huevos. Puedes prepararlos escalfados, para hacer los clásicos huevos Benedict con jamón o salmón y salsa holandesa (aunque esto va a requerir preparación al momento). Si te apetece dejar todo servido a modo de buffet y disfrutar del brunch junto a tus invitados, unos huevos revueltos son una opción estupenda, y muy sencilla.
  • Yogur griego con granola, a la que puedes añadir frutos rojos deshidratados. Puedes servirlo en pequeños vasitos de cristal y añadir en la base unas cucharaditas de mermelada de frutos rojos.
  • En cuanto al dulce puedes ofrecer un sencillo bizcocho casero y minibollería (cruasanes, napolitanas de crema y chocolate y ensaimadas), muffins o magdalenas, galletas… También puedes preparar unas tortitas y acompañarlas con mantequilla y arándanos.
  • Por último no hay que olvidar que en cualquier brunch que se precie los cócteles son una buena opción, puedes tener los ingredientes y preparar en el momento los más habituales: bloody mary, con zumo de tomate, vodka y tabasco o mimosa, con champagne y zumo de naranja.

 

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