Para comer bien realmente no necesitamos invertir demasiado tiempo. Es verdad que tradicionalmente nuestra dieta mediterránea está ligada a una cocina encendida de la mañana a la noche, como por ejemplo la de nuestras abuelas. A día de hoy muy poca gente cuenta con tiempo para hacer pucheros o guisos de cocción lenta, pero podemos tener una dieta variada, equilibrada y saludable invirtiendo muy poco tiempo.

 

Algunos consejos previos

Para poder cocinar rápido y bien necesitamos en primer lugar una despensa y una cocina bien equipadas: un espacio cómodo y limpio en el que trabajar teniendo a mano todo lo que necesitamos (tabla de cortar, cuchillos, aceite, sal…). Muchas veces llenamos las cocinas de utensilios que después apenas usamos. Lo ideal es ser prácticos: vamos a abordar una cocina sencilla y básica, así que podemos dejar en los estantes más altos todo aquello que no nos hace falta y despejar la encimera.

A la hora de cocinar podemos ser muy creativos, y esto no solo significa crear nuestros propios platos o reinterpretar recetas, sino que también nos permite ser flexibles con nuestro tiempo:

  • Ante la réplica “no tengo tiempo para cocinar”, piensa que cocinar te permite cumplir con una función vital básica: comer. Quizá otras actividades te están quitando tiempo para cocinar pero la buena noticia es que puedes reestructurar prioridades y recuperarlo fácilmente.
  • Comer sano no es necesariamente comer elaborado. Hay platos que no requieren nuestra atención constante y se cocinan solos en la olla o en el horno. Podemos dejar algo al fuego e ir y venir mientras cumplimos con otras tareas de casa.
  • Podemos cocinar varias cosas a la vez. La mayoría de las cocinas cuentan con varios fuegos , así que podemos aprovechar y utilizarlos todos de manera que obtendremos varios platos cada vez que nos pongamos a cocinar.
  • Los tiempos de espera durante el cocinado (cocción de algún ingrediente, pochado…) son perfectos para ir recogiendo o limpiando.
  • Podemos cocinar más cantidad de la que necesitamos y congelar. Con esto nos garantizaremos una segunda despensa de platos congelados a los que podemos recurrir en cualquier momento.

 

Algunas ideas

A continuación encontrarás algunas propuestas que te harán la vida más fácil. Platos que con poco tiempo y poca elaboración te darán muy buen resultado:

  • Caldos: Los caldos no requieren elaboración. Ya sean de verdura, pollo o pescado, solo tienes que meter los ingredientes en la olla y controlar el tiempo. Tendrás un plato nutritivo que además siempre puedes congelar e ir sacando en la medida en que lo necesites.
  • Cremas: Igual que los caldos se hacen prácticamente solas. Frías en verano y calientes en invierno, son la forma ideal de comer verdura y resultan perfectas en la cena.
  • Legumbres: a veces cocinar legumbres da vértigo, pensar en dejarlas en agua la noche anterior, la idea de que cocinar un plato así es para expertos… Puedes comenzar pon unas sencillas lentejas, (solo requieren cocción y control del tiempo), y después explorar otras variedades que requieran agua para reblandecerse. Verás que una vez perdido el miedo se convierten en un básico de tu cocina.
  • Verduras hervidas: es cierto que en muchas ocasiones generan rechazo, pero las judías verdes, la coliflor o el brócoli con un toque de aceite de oliva virgen, vinagre y sal son platos deliciosos y cargados de vitaminas. Además siempre podemos rehogarlas con ajo si queremos un sabor más intenso.
  • Salteados y revueltos: Salteados de verdura o revueltos de huevo con lo que se te ocurra. Hablamos de un plato poco elaborado y saludable en el que encontraremos proteínas y vegetales.
  • Cocina al horno: el horno nos garantiza un cocinado cómodo y poco elaborado en pescados, pero también podemos hacer empanada, pizza casera, quiche… Ninguno de estos platos requiere gran elaboración (a no ser que decidamos hacer la masa nosotros mismos), y de nuevo nos abre un sinfín de posibilidades saludables y rápidas.

 

Muchas de estas propuestas suponen una elaboración más sencilla que un plato de pasta. Recuerda que solo es cuestión de reconciliarse con la cocina y valorar su importancia. Te darás cuenta de que una dieta casera, saludable y equilibrada no requiere mucho tiempo, solo interés y organización.

Tu opinión nos importa

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos marcados con * son obligatorios.