Prometiste que este año no pasaría, pero una vez más los turrones, los polvorones y el solomillo han sido más fuertes que tu voluntad… Llegados a este punto lo ideal es no castigarnos, al fin y al cabo, un buen gourmet tiene que explorar su gastronomía y la Navidad trae consigo tantas ocasiones para hacerlo que tratar de evitarlo sería un castigo terrible.
Ahora vamos a analizar qué hacer llegados a este punto. Cómo cuidarte y recuperar de nuevo algunos hábitos sanos de alimentación, porque probablemente tu cuerpo ya necesite una tregua…

 

Planificar

El primer paso es pararnos a pensar. Vamos a volver a comer sano y para eso hay que volver a equipar la despensa, así que tenemos que pensar en cuáles son nuestras necesidades: cuántas comidas hacemos en casa, si cocinamos para llevarnos la comida al trabajo, snacks saludables para comer entre horas…
Lo ideal es que trates de estructurar el menú de las próximas semanas tratando de crear una propuesta saludable en la que abunden frutas, verduras, pescados, lácteos… Puedes tomar como referencia los consejos para una dieta sana de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria.
A veces la despensa se queda vacía o nos agobiamos con la compra, pero la clave está en planificar bien las semanas y agendar los tiempos que vamos a dedicar a comprar y cocinar, solo de esta manera evitaremos la improvisación y los malos hábitos que vienen con ella.

 

Hacer compra

Gracias al tiempo que hemos dedicado a planificar saldremos de casa con una lista de la compra bien pensada y, ante todo, saludable. Es natural que encontremos algunas tentaciones en el camino, y no pasa nada por sucumbir a alguna de ellas, pero mantente firme en tu idea de desintoxicarte de los excesos navideños.
En tu compra deben abundar los productos frescos: las frutas para comer entre horas, verduras y pescados como base de tu dieta, legumbres, huevos, hidratos de carbono… No olvides además algunas conservas para poder cocinar de forma saludable aún cuando no tengas productos frescos, y recuerda evitar alimentos procesados o precocinados.

 

Cocinar

En la medida de lo posible, evita comer todos los días en restaurantes. Lo ideal es comer lo que hayas cocinado bajo esa premisa de retomar una dieta sana y equilibrada. En caso de que no sea posible realiza desayunos completos, toma snacks saludables ente horas y de este modo llegarás a la comida con un hambre más moderado. En la medida de lo posible, elige platos que no sean muy calóricos.
Por la noche prepara cenas equilibradas y suaves para compensar las comidas.

 

Vida activa

En general tenemos una vida sedentaria que, sumada al tipo de alimentación que llevamos en Navidad, hace que engordemos o, en el peor de los casos, que desarrollemos problemas cardiovasculares. Según la OMS lo ideal es realizar como mínimo 2:30h semanales de actividad aeróbica moderada o 1:15h de actividad aeróbica vigorosa. Podemos comenzar simplemente por caminar: reducir el uso del coche, bajar del autobús o el metro alguna parada antes de llegar a casa para hacer un tramo caminando… Sencillamente basta con tener en mente la idea de que nuestro cuerpo necesita el movimiento y esto es inseparable de los hábitos de vida saludables.

 

En definitiva la propuesta es generar hábitos saludables que puedas mantener en el tiempo sin que te suponga un gran sacrificio. Esto hará que puedas volver a ellos cada vez que tengas alteraciones puntuales (Navidad, vacaciones, picos de estrés… ), pero lo más importante es que van a mejorar tu salud y tu bienestar.

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