Con las fiestas navideñas llegan a nuestra mesa dos básicos: los patés y las mousses, que nos ofrecen un universo de posibilidades al que es difícil resistirse. Solos o acompañados de finas mermeladas, huevas o confitados, sin lugar a dudas conquistarán a nuestros invitados.

¿Son lo mismo un paté y una mousse?

En primer lugar vamos a diferenciar estos dos productos, porque aunque es fácil confundirlos existen importantes diferencias entre ellos:

Paté

El paté ya existía en el Antiguo Egipto, en Grecia y en el Imperio Romano. En la Edad Media era un producto de consumo popular, porque facilitaba la conservación de los alimentos con los que se elaboraba, pero este producto llegó a su máxima expresión en Francia, en el S XIX, de la mano de Jean Pierre Clause, cocinero del Mariscal de Contades, que para agasajar a Luis XVI y María Antonieta, preparó un plato con hígado de ganso que pasaría a la historia como “paté de Contades”. Si bien en este caso el paté presentaba una apariencia similar a la de un pudding y se servía fileteado, a día de hoy son más populares los patés con consistencia untuosa y cremosa, elaborados habitualmente con hígado o carne picada, aunque es frecuente encontrar patés de pescado, marisco o incluso vegetales a los que se les añaden especias, vinos aromáticos…

El paté tradicionalmente se ha elaborado con gran variedad de productos, entre ellos hígado, y por ello en muchas ocasiones se ha confundido con el foie-gras, compuesto casi en su totalidad por esta víscera. En cuanto al proceso de elaboración existe un amplio abanico de posibilidades: al baño maría, al horno o cocinando los productos y batiéndolos después para obtener una pasta suave, en función del proceso de cocinado que escojamos obtendremos diferentes texturas.

Mousse

La mousse también es un preparado de origen francés. Existen teorías que atribuyen la mousse de chocolate al pintor Henri Toulouse Lautrec o a un artesano chocolatero español, Manuel Cordero, que elaboró este postre para Napoleón Bonaparte durante la ocupación francesa de Astorga, pero las primeras referencias aparecen en libros de cocina del S XVII y son de Menon, que describía tres mousses: de café, de chocolate y de azafrán.

La traducción literal de mousse es espuma, y se elabora a partir de la clara de huevo montada a punto de nieve o la crema de leche batida, estos ingredientes son los responsables de su textura esponjosa y ligera a la que después se añadirá una crema base que puede ser dulce o salada: encontraremos mousses de pescado, verduras, frutas…
Podemos dar nuestro toque personal al pate y a la mousse acompañándolos con biscotes, mermeladas y confitados.

Cómo servirlos

Tanto los patés como las mousses son productos gourmet que tienen muy buena acogida en cualquier cena o comida, pero podemos darles nuestro toque personal a la hora de servirlos: por ejemplo con un emplatado atractivo acompañado de una cuidada selección de biscotes y tostas, o buscando el contraste de sabores acompañando los patés con confitado de pimientos o mermelada de tomate. Recuerda que el objetivo es hacer que tus invitados disfruten de ese momento, algo tan sencillo como despertar su paladar y sus sentidos.

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