Desde hace unos años es fácil encontrar en la carta de cafeterías y restaurantes una bebida novedosa y de nombre atractivo: smoothie. Promete ser el acompañamiento perfecto de nuestra merienda o brunch, o una alternativa saludable para tomar a media mañana pero… ¿Sabes exactamente qué es un smoothie y qué lo diferencia de otras bebidas?

 

Origen del smoothie

 

El smoothie tiene sus raíces en América Latina, donde la tradición de consumir bebidas realizadas a base de frutas tropicales licuadas era muy habitual. En los años 60 la comunidad hippie norteamericana, como parte de su preocupación por llevar una dieta saludable, adoptó esta costumbre y empezó a consumir estas bebidas de frutas dándoles el nombre de smoothies. Fue en los años 70 cuando Steven Kuhnau, un joven de Luisiana alérgico a la lactosa, dio con la fórmula para hacer batidos adecuados para él, sustituyendo la leche o el helado que se usaba tradicionalmente por hielo picado. El éxito de sus bebida le llevó a abrir “Smoothie King”, un próspero negocio que pronto se extendería por Estados Unidos consolidando el término que acuñó la comunidad hippie.

 

Diferencia entre zumos y smoothies

 

El zumo es el líquido que obtenemos al exprimir o prensar una fruta. Aunque puede contener algo de pulpa, ofrece una textura líquida.

El smoothie, aunque también se elabora con fruta puede hacerse con zumo pero normalmente incluirá trozos de fruta o verdura (fresca o congelada), batida, además de lácteos o hielo picado.

La palabra smooth, que da nombre a esta bebida, significa suave, y este rasgo es lo que va a diferenciar al smoothie de otros zumos y licuados. Su textura cremosa es inconfundible, y esto es posible gracias a los lácteos que intervienen en su elaboración: leche, yogur, helado, nata… que también pueden sustituirse por leches vegetales, yogures de soja o, en caso de que queramos prescindir absolutamente de lácteos, hielo picado, como hizo Steven Kuhnau.

El smoothie se prepara con frutas y verduras y las combinaciones son infinitas pero el objetivo es que, una vez licuado, obtengamos una bebida suave y cremosa, más densa que un batido tradicional. Lo ideal es que el smoothie sea un producto fresco, no envasado, ya que otra de sus características es que se trata de un alimento nutritivo y preparado en el momento en que vamos a consumirlo.

 

Cómo preparar el smoothie perfecto

 

Partimos de la base de que la mezcla de ingredientes es prácticamente infinita, desde las frutas y verduras que combinemos hasta la base, que podemos hacer con diferentes lácteos, leches vegetales o simplemente hielo. A pesar de todo hay tres consejos que debemos tener en cuenta si queremos que nuestro smoothie sea un éxito:

 

Lo ideal es utilizar frutas y verduras de temporada pero siempre podemos recurrir a las que se venden ya congeladas, o incluso congelarlas para preparar smoothies nutritivos fuera de temporada.

Cuando utilicemos cítricos es mejor evitar mezclarlos con leche. Usaremos yogur, helados, leches vegetales o hielo.

Existen frutas con muy poco zumo que por su composición aportarán una textura espesa a nuestro smoothie (plátano, fresa, manzana…). Cuando utilicemos estas frutas lograremos la textura líquida y cremosa del smoothie añadiendo elementos líquidos como zumo o leche.

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