La miel es un alimento que consumimos desde la prehistoria. Las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña, en la Comunidad Valenciana, que representan a un hombre recogiendo miel de un pañal, demuestran que la dulzura de la miel conquistaba ya a nuestros ancestros. Desde entonces hasta nuestros días, la miel ha variado muy poco su esencia: es un producto natural de origen animal, que producen las abejas tras recoger el néctar de las flores. Un edulcorante natural rico en vitaminas, minerales y aminoácidos, muy recomendable si queremos llevar una dieta sana y equilibrada.

Proceso de elaboración de la miel

Una vez las abejas recolectoras extraen el néctar de las flores, serán las obreras, en el interior del panal, las encargadas de transformarlo en miel. Las abejas trabajaran con el néctar para reducir su humedad del 60 al 16-18%, enriqueciéndolo al mismo tiempo con enzimas segregadas por ellas. El proceso termina cuando las abejas depositan el néctar en las celdillas del panal, allí adquiere el grado de humedad que lo convierte definitivamente en miel, y es en ese momento cuando sellan las celdas, señal que indica a los apicultores el momento adecuado para la recogida de la miel.

La miel que obtendremos va a depender de las flores de las que las abejas hayan extraído el néctar, tendremos mieles multiflorales (con néctar de diversas flores), monoflorares, (el néctar procede de un solo tipo de flor) y mieles de bosque (cuando el néctar se extrae del exceso de savia que generan árboles como el roble, el castaño, el alcornoque o la encina, que sale hacia el exterior y es rico en azúcares). La ubicación de los panales determinará el tipo de miel que vamos a obtener.

Tipos de miel

Podemos encontrar infinidad de tipos de miel, desde milflores, que es la más común, a miel de aguacate o de diente de león. A continuación vamos a analizar algunas de las mieles más típicas de nuestro país, que podremos encontrar fácilmente en supermercados:

  • Miel de Romero: De color ámbar claro, aromática y dulce, es una de las mieles más apreciadas. Destaca por sus propiedades digestivas, ya que mejora los trastornos estomacales e intestinales: gases, digestiones pesadas, acidez… Además es beneficiosa para el hígado, ya que lo estimula y descongestiona, y es muy recomendable en caso de resfriado, por sus propiedades antimicrobianas.

 

  • Miel de Tomillo: De color ámbar oscuro y sabor intenso, será nuestra mejor aliada durante el invierno. Es muy beneficiosa para tratar afecciones de las vías respiratorias como dolor de garganta, faringitis, afonía…También tiene propiedades antisépticas y antimicrobianas y, al igual que el tomillo, nos ayuda a tratar problemas digestivos como acidez o reflujo.

 

  • Miel de Azahar: De color claro y con un sabor suave y delicado, es una miel popular por sus propiedades relajantes, ideal para quienes padecen estrés, ansiedad o dificultades para conciliar el sueño. Su riqueza en minerales como selenio, potasio o zinc hace que su consumo sea adecuado en caso de resfriados o infecciones, pudiendo utilizarse externamente, sobre la piel, para mejorar la cicatrización de heridas.

 

  • Miel de Eucalipto: De color ocre, especialmente aromática y con cierto sabor a madera, también es una miel adecuada para el tratamiento de problemas respiratorios: catarros y resfriados, mucosidad, bronquitis, asma.. . debido a sus propiedades antisépticas y balsámicas. Es además muy beneficiosa para el sistema inmunológico, ya que potencia las defensas de nuestro organismo de manera natural.

 

  • Miel de milflores: De color ámbar oscuro, su sabor es intenso aunque muy variable, ya que depende la variedad de flores de las que las abejas han extraído el néctar, y de la proporción en que dichos néctares intervienen. Es una miel muy valorada como complemento alimenticio por su riqueza en minerales, de hecho ayuda a prevenir anemia. También tiene propiedades digestivas, anti inflamatorias y cicatrizantes.

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