Estamos acostumbrados a encontrar este tipo de desayuno en hoteles alrededor de todo el mundo pero ¿conoces en qué consiste exactamente este desayuno y su origen?

El desayuno continental surge a mediados del S XIX. Hay quien localiza su aparición en EEUU y quien considera que se originó en Inglaterra, de lo que no hay duda es que surgió como una opción de desayuno con la que los hoteles pudieran satisfacer las demandas de los clientes procedentes de la vieja Europa.

Origen del desayuno continental

En este periodo la clase media europea empezaba a constituir un colectivo turístico relevante. Se trataba de un público muy interesante para los hoteles de países anglosajones, principalmente Gran Bretaña y EEUU, que rápidamente comprendieron que sus costumbres en lo que a la primera comida del día se refiere eran ligeramente más suaves que las propias. Y es que tanto en Gran Bretaña como en EEUU (que se había desarrollado bajo sus influencias) el desayuno planteaba empezar la jornada con energía: huevos, bacon, salchichas, alubias, champiñones, tostadas, tortitas… con diferentes variantes, pero en todo caso un desayuno copioso y calórico, lo que conocemos a día de hoy como desayuno inglés y desayuno americano.

El público del viejo continente, como lo llamaban, procedente en su mayoría a la clase media o alta estaba habituado a desayunos más suaves y no necesitaba tal carga energética para las actividades turísticas o de negocios que desempeñaban en sus viajes. Por todo ello los hoteles rápidamente empezaron a ofertar junto con el alojamiento la opción del “desayuno continental”, más acorde a sus necesidades y costumbres.

 

En qué consiste el desayuno continental

Desde entonces hasta hoy el desayuno continental ha seguido evolucionando y puede encontrarse alrededor de todo el mundo. Esta fórmula resulta una opción económica para los hoteles, que suelen ofrecerlo a modo de buffet. En un desayuno continental habitualmente encontraremos:

  • Leche sola o con café, cacao o infusiones.
  • Zumos: Lo ideal es el zumo de naranja exprimido, aunque es frecuente encontrar jarras con diversas opciones de zumos envasados.
  • Bollería: Los más habituales son los cruasanes y napolitanas, pero también podemos encontrar, minibollería, bizcochos… es la nota dulce del desayuno.
  • Tostadas: un imprescindible de cualquier desayunos que podremos acompañar con aceite y tomate, mantequilla, mermeladas….
  • Embutidos: Como acompañamiento y opción salada encontraremos diversos tipos de embutido como queso, jamón de york o serrano
  • Cereales: a día de hoy es frecuente encontrar diferentes opciones de cereales y granolas en cualquier desayuno continental.
  • Yogures: Como base para los cereales o, si preferimos tomarlos con leche, como acompañamiento.
  • Fruta: la fruta podemos encontrarla servida en porciones, en macedonia o piezas enteras.

Aunque el desayuno continental puede resultar abundante y copioso (en este caso es el comensal el que decide qué y cuánto come), es cierto que contempla alimentos más ligeros y prescinde de las grasas que solemos encontrar en el desayuno inglés o en el americano. Resulta por tanto una opción estupenda cuando tenemos por delante jornadas largas de turismo o trabajo, o cuando nos apetece deleitarnos con el desayuno.

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