Multitud de argumentos tratan de anteponer los beneficios una bebida frente a la otra. Dejando a un lado su sabor, variedades y el proceso de preparación, hacemos un análisis objetivo de lo que la ciencia ha descubierto sobre el té y el café:

 

Combatir la somnolencia

Tanto el té como el café suelen consumirse a primera hora de la mañana o después de comer con el objetivo de reducir la sensación de somnolencia, pero ¿qué bebida es más efectiva? El té al igual que el café contiene cafeína, aunque la conocemos como teína. La diferencia entre ambas es que la cafeína interactúa con las demás moléculas con las que se encuentra, en el caso del té con polifenoles, que frenan su acción. Es por ello que teína y cafeína se entienden como sustancias diferentes, ya que sus efectos son diferentes. La cantidad de cafeína en el café es casi el doble que en el té, y tiene un efecto excitante inmediato, en el té, los polifenoles alteran los efectos de la cafeína, logrando que esa estimulación que nos proporciona surja más lenta y suavemente, y se mantenga durante un periodo de tiempo más prolongado.

Calidad del sueño

Aunque utilizamos tanto el té como el café para combatir el sueño durante el día, el café (por sus altas dosis de cafeína), puede influir en nuestra capacidad de conciliar el sueño. La cafeína estimula nuestro sistema nervioso al bloquear los receptores de adenosina (neuroquímico que se acumula durante el día y nos ayuda a dormir al llegar la noche), y reduciendo la producción de melatonina, (hormona responsable de la regulación del sueño).
La cafeína que hemos ingerido durante el día se va acumulando en el organismo, entorpeciendo el funcionamiento de los receptores de adenosina, y puede dificultar la conciliación del sueño por la noche.

Manchas dentales

Una de las principales preocupaciones de los amantes del té y el café, es el hecho de que puedan dejar manchas en nuestro esmalte dental. Aunque el café presenta un color más oscuro y denso, el té negro tiene más taninos o pigmentos, por lo que tiñe nuestros dientes más fácilmente que el café, desluciendo el aspecto de nuestra sonrisa. Este riesgo además aumenta cuando el enjuague bucal que utilizamos contiene clorhexidina, que en contacto con los pigmentos del café y el té puede provocar manchas marrones en dientes y encías

Beneficios para nuestra salud

Del mismo modo que su color y sabor son distintos, el café y el té consumidos con regularidad y en cantidades moderadas tendrán efectos positivos en nuestra salud:

  • El café ayuda a prevenir diabetes tipo 2, protege el hígado, especialmente ante el riesgo de sufrir cirrosis o cáncer, y tiene efectos positivos en la memoria a corto plazo y el tiempo de reacción, especialmente en personas mayores.
  • Por su parte, el té ayuda a prevenir la diabetes Tipo 1 y frena su evolución una vez contraída, reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y el riesgo de padecer enfermedades cardíacas.

En definitiva nuestra elección dependerá de nuestros gustos, de la medida en que consumamos el té o café, y de cómo nos sienten estas bebidas: ambas nos ofrecen beneficios y desventajas, una vez conocidas lo ideal es decantarse por una u otra en función de nuestras necesidades y de la manera en que las procese nuestro organismo.

 

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