Ante la pregunta que encabeza este post la respuesta es un sí rotundo. Los lácteos son un grupo de alimentos esencial en nuestra dieta, de hecho según la nueva pirámide nutricional presentada por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, es recomendable consumir entre 2 y 3 porciones de lácteos al día: leche, queso o yogures. Para entender qué cantidad de queso deberíamos tomar es importante tener en cuenta que una porción de queso equivale a 50-60 gramos, es decir algo más de una loncha.

Propiedades del queso

El queso nos aporta proteínas, vitaminas, minerales y grasas saturadas, pero su principal valor es el calcio. Lo común es que prestemos una especial atención del calcio durante la infancia para que los niños tengan un buen desarrollo de sus dientes y huesos, pero es un elemento importante en cualquier etapa de nuestra vida.
Con el paso de los años el calcio ayuda conservar la masa ósea, algo realmente sensible en mujeres adolescentes, embarazadas, durante el proceso de lactancia y en la menopausia. Debemos tener en cuenta que en cada porción de queso encontramos la misma cantidad de calcio que en un vaso de leche.

El queso además nos aporta sodio, proteínas y grasas. Dependiendo del tipo de queso el aporte de grasas será mayor o menor, pero no por ello vamos a considerarlo perjudicial, de hecho nuestro organismo también necesita grasas en la medida adecuada, simplemente tenemos que elegir el queso más adecuado para nuestra alimentación.

 

Cómo afecta cada tipo de queso a mi salud

Como apuntábamos anteriormente, los quesos tienen diferentes propiedades en función del tipo de leche con que se elaboren y de su proceso de curación:

  • Queso fresco: Se trata de un queso con un corto periodo de maduración por lo que es blando y tiene mucha agua, poca grasa pero también menos calcio. Estos quesos son adecuados para quienes quieren adelgazar y para quienes necesitan cuidar su aparato digestivo o buscan una dieta baja en sodio (habitualmente quienes sufren problemas de hipertensión, renales, enfermedades cardiovasculares).
  • Quesos tiernos: Tienen una maduración corta, a medio camino entre los frescos y los semicurados, por lo que aún conservan gran contenido acuoso pero su concentración de nutrientes es inferior a la de los quesos de curación más larga, es decir, en cada porción encontraremos menos calcio, menos proteínas, menos grasas y también menos sodio. Se trata de quesos adecuados en dietas que requieran un bajo aporte de calorías y sodio.
  • Quesos azules: Sus valores en cuanto a aporte de calcio, grasas, proteínas y colesterol se encuentran en un punto medio entre los quesos tiernos y los semicurados, pero destaca en ellos su alto contenido en sal, por lo que no son adecuados para personas con hipertensión, problemas cardiovasculares o renales.
  • Quesos curados y semicurados: En el proceso de curación estos quesos pierden más agua que los demás y sus nutrientes quedan más concentrados; esto hace que haya más calcio y proteínas en cada porción, pero también más grasas y colesterol. Son quesos adecuados para personas que necesiten coger peso o busquen un bajo contenido en lactosa.

Tu opinión nos importa

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos marcados con * son obligatorios.