El papel de la pasta en nuestra dieta se ha estado cuestionando en los últimos años. La preocupación por perder peso ha ido relegando a un segundo plano los hidratos de carbono convirtiéndolos en un alimento casi exclusivo para deportistas, pero un estudio publicado por la revista científica BMJ Open demuestra que la pasta no engorda, de hecho incluso adelgaza. Esto se debe a que su índice glucémico, a diferencia de otros carbohidratos, es bajo, lo que significa que, al contrario de lo que creíamos su asimilación no provoca un aumento del azúcar en sangre.

Queda claro por tanto que una dieta sana debe incluir pasta. Solo tenemos que prestar atención al acompañamiento que vamos a darle dosificando las salsas ricas en grasas. Y esto es una muy buena noticia, porque la pasta es una opción versátil que suele tener cocinados muy sencillos.
A continuación te planteamos algunas propuestas que te ayudarán a preparar platos de pasta fácilmente, con resultados originales y llenos de sabor:

Pasta con tomates al horno

Puedes utilizar tomates cherry de diferentes colores si quieres un toque más colorido y más matices de sabor. Sólo tienes que cortar los tomatitos por la mitad y condimentarlos con un par de dientes de ajo picados, orégano y un chorrito de aceite. Después extiéndelos sobre la bandeja del horno y hornéalos durante 30 minutos a 180ºC. Una vez estén listos puedes mezclarlos con la pasta cocida y, si quieres, espolvorear parmesano por encima y darles un golpe de horno.

Pasta con salsa de queso

Esta propuesta no entra en la categoría de platos light, pero si te gusta el queso va a ser difícil resistirte. Para preparar la salsa de queso es conveniente que reserves medio vaso aproximadamente, del caldo de cocción de la pasta. Necesitarás nata líquida y queso rallado (puedes usar parmesano o cualquier tipo de queso curado, de manera que la salsa sea más sabrosa). Pondrás la nata en una sartén y cuando esté caliente añadirás el queso. Un vez se haya derretido y tengas una salsa homogénea puedes añadir la pasta y el caldo de cocción que habías reservado para que quede menos densa. Puedes decorar el plato con hojas de albahaca por encima.

Ensalada de pasta con rúcula, tomates secos y parmesano

Una ensalada muy sencilla que te sorprenderá por su sabor. Cuando el agua de cocción de la pasta rompa a hervir puedes apartar un poco para hidratar los tomates secos, que habrás picado previamente. Una vez la pasta este cocida y escurrida añade los tomates (ya hidratados), rúcula, lascas de parmesano y orégano. El sabor de esta ensalada mejora mucho con un aliño de aceite y nuestros vinagres gourmet.

Salsa de tomate y encurtidos

Sofríe media cebolla con un guindilla cayena (puedes añadir más si lo quieres más picante). Añade después aceitunas negras cortadas en láminas y alcaparras y, después de unos minutos, vierte sobre el sofrito una lata de tomate triturado. Déjalo al fuego hasta que el tomate pierda el agua. Corrige el sabor con sal y azúcar (el azúcar te ayudará a reducir la acidez del tomate). Puedes añadir pimienta, y ya tendrías la salsa lista para añadirla a la pasta.

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