Los más poderosos antioxidantes del mundo vegetal fueron durante siglos las joyas más preciadas de los bosques. En la Edad Media los señores feudales, conocedores del valor de estos frutos silvestres, obligaban a quienes los recogían a pagar un impuesto, y aunque a día de hoy se cultivan y podemos encontrarlos en cualquier frutería, siguen ocupando un lugar especial entre las frutas y sus colores y sabores los han convertido en los reyes de la repostería.

 

Variedades de frutos rojos

Al pensar en frutos del bosque o frutos rojos nos vienen a la cabeza arándanos, grosellas y frambuesas, también otros más habituales en nuestra dieta, como las fresas o las moras pero no podemos olvidar que el de los frutos rojos es un grupo muy amplio que incluye otros menos habituales como el madroño, la endrina o el sauco.
Por otro lado, muchas de estas especies presentan variantes: por ejemplo podemos encontrar arándano azul y arándano rojo; grosella, grosella negra, grosella espinosa y grosella alpina; fresón y fresa silvestre; mora, zarzamora, mora andina y mora de los pantanos.

 

Beneficios para la salud

Los frutos rojos destacan como grupo de alimentos por sus propiedades antioxidantes, los flavonoides y los antocianos, muy presentes en todos estos frutos reducen el deterioro de nuestras células y nuestro envejecimiento y su alto contenido en vitamina C, no solo refuerza esa función antioxidante, sino que ayuda a regenerar tejidos y fortalecer el sistema inmunitario. A pesar de todo cada uno de ellos tiene unas propiedades que los hacen únicos:

  • Fresas: Dos de las propiedades más sorprendentes de las fresas son su poder desintoxicante y antiinflamatorio. Esto las convierte en un alimento perfecto para consumir después de comidas copiosas.
  • Moras: Si queremos reducir el colesterol, la mora es nuestra fruta. Por otro lado encontraremos que su consumo nos ayuda a mejorar la salud de nuestros dientes y encías y a reducir la halitosis.
  • Frambuesas: Además de ser rica en vitamina C contiene vitaminas A y B9, potasio, calcio y magnesio, todo esto las hace especialmente apropiadas para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Arándanos: Sus propiedades son similares a las de las fresas, ricos en vitamina C e ideales para combatir digestiones pesadas e inflamaciones en el aparato digestivo.
  • Grosellas: Elevadas a la categoría de superalimento las grosellas nos ayudarán a reducir el colesterol, quemar grasa y combatir la hiperglucemia y además encontraremos en ellas un antidiarreico natural, combate la hiperglucemia, tiene propiedades antidiarreicas.

Si bien todos estos frutos tienen cabida bajo la etiqueta de frutos del bosque, es más que evidente que las propiedades de cada uno de ellos son únicas y realmente merece la pena buscarles un espacio en nuestra dieta.
Podemos tomar los frutos del bosque frescos, pero si no queremos depender de su estacionalidad también nos beneficiaremos de buena parte de sus propiedades tomándolos en zumos, deshidratados, en mermelada, infusionados e incluso congelados. Como complemento de nuestras meriendas o desayunos o simplemente como snack saludable son éxito asegurado.

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