A día de hoy podemos encontrar leches de muy diverso tipo: de avena, de almendra, de soja, sin lactosa… Productos que no son precisamente lácteos se anexionan a este gran grupo, pero ¿sabemos todo lo que deberíamos sobre la leche de vaca?

Si ponemos el foco en la materia prima, en la leche, encontramos en primera instancia dos grandes categorías: leche fresca y leche UHT, y seguro que ambos términos te son familiares pero ¿sabes cuáles son sus diferencias?

 

Procesos

La leche fresca es leche pasteurizada, mientras que la leche UHT es leche esterilizada. Ambos procesos se utilizan para destruir microbios y bacterias y sirven como técnicas de conservación, la única diferencia entre ellos es el tiempo y temperatura de calentamiento. La leche pasteurizada se somete a 72-90ºC durante 15 segundos y la esterilizada a 150ºC durante 5 segundos, lo que hace que esta última tenga periodos de conservación más largos: mientras que la leche fresca o pasteurizada se conserva durante días y requiere refrigeración, la UHT o esterilizada puede durar meses envasada y a temperatura ambiente.

 

Propiedades

El proceso de esterilización de la leche UHT elimina por completo los posibles microbios, cosa que no ocurre en la leche pasteurizada, pero esto es precisamente lo que determina que ambos productos tengan distintas propiedades.

 

La leche fresca es leche pasteurizada, mientras que la leche UHT es leche esterilizada

En la leche pasteurizada sobreviven bacterias que son saludables para el aparato digestivo, y además tiene una mayor cantidad de calcio y vitaminas A y B. Por su parte la leche UHT pierde buena parte de las vitaminas del grupo B y la vitamina C al alcanzar las altas temperaturas que requiere el proceso de esterilización, pero a día de hoy son muchas las marcas que enriquecen la leche añadiendo después las vitaminas y minerales perdidos, e incluso incrementan su valor alimenticio con otros nutrientes como Omega 3, Vitamina D…

Sabor

El sabor de la leche fresca es más intenso y similar al de la leche cruda. En el proceso de esterilización de la leche UHT se produce una caramelización parcial de sus azúcares al superar los 100ºC, esto hace que su aroma, sabor y color sean distintos, y más alejados de los de la leche cruda.

Este es el motivo por el que muchos consumidores demandan leche fresca: en un momento en el que las tendencias gastronómicas reclaman sabores intensos y originales y productos poco tratados, la leche fresca nos proporciona toda una experiencia sensorial.

En definitiva, a la hora de decantarnos por una leche u otra debemos elegir, en primer lugar, en función del precio y nuestras prioridades: la leche fresca suele tratada como producto de proximidad (es decir de consumo sostenible). En segundo lugar en función del sabor que nos resulte más agradable: sin lugar a dudas la leche fresca nos ofrece un sabor más auténtico pero hay quien al no estar familiarizado, lo puede encontrar demasiado intenso. Por último tendremos en cuenta el volumen de consumo, ya que la leche fresca se conserva durante unos 20 días y requerirá un consumo más rápido.

Tu opinión nos importa

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos marcados con * son obligatorios.