Varios estudios científicos realizados en los últimos años revelan que el consumo de frutos secos no sólo no engorda. Te revelamos todos los motivos que desmontan este mito y te animarán a introducir de nuevo los frutos secos en tu dieta. Empieza una nueva era para tu despensa marcada por la llegada de anacardos, avellanas, almendras…

No. Los frutos secos no engordan

Según el estudio realizado por el doctor Heinz Freisling, para European Journal of nutrition, el consumo de frutos secos no nos hace engordar, te contamos por qué:

  • Es cierto que los frutos secos tienen un alto poder calórico (con una media de 600 kcal/100 g), pero también tienen un alto poder saciante, lo que los convierte en nuestros mejores aliados para llegar a las comidas con un hambre moderado.
  • Los frutos secos aportan gran cantidad de energía, pero su asimilación requiere también de mucha energía por parte de nuestro sistema digestivo, por lo que el aporte final no es elevado.
  • Ocurre un proceso cuando se combinan grasas insaturadas y proteínas vegetales (ambas presentes en los frutos secos), y es que aumenta el gasto energético que realiza nuestro organismo en reposo (este proceso se conoce como “termogénesis inducida por la dieta”).
  • Debido a la masticación que realizamos de los frutos secos (en la que no llegamos a triturarlos por completo), y a su alto contenido en fibra, no absorbemos todas sus calorías en el intestino.

 

¿Cómo podemos introducir los frutos secos en nuestra dieta?

Es habitual tomar los frutos secos como aperitivo, acompañando a nuestra bebida, pero quizá no los hemos integrado completamente en nuestra dieta, y nos estamos perdiendo muchas de sus propiedades. Te proponemos algunas ideas para hacer que los frutos secos tomen protagonismo en tus platos:

  • Bulgur con frutos secos: Prepararemos bulgur o cuscús al que añadiremos pipas de calabaza, piñones, pasas, orejones picados y comino en polvo. Es un acompañamiento ideal para carnes o pescados.
  • Arroz con verduras y anacardos: Para este plato es recomendable usar arroz basmati. Rehogaremos verduras (zanahoria, pimiento, calabacín y cebollino), en una sartén. Una vez las verduras estén cocinadas añadiremos el arroz y, como toque final, los anacardos, salsa de soja y semillas de sésamo negro. Un plato que resulta muy sencillo y cómodo para comer en el trabajo.
  • Ensalada de garbanzos, pistachos y salmón: Sólo necesitarás un bote de garbanzos, salmón ahumado bien cortadito y pistachos. El contraste de sabores te sorprenderá.
  • Pisto con almendras: Puedes dar un toque muy especial al pisto casero añadiéndole unas almendritas picadas cuando ya esté listo. Un gesto muy simple que convertirá tu pisto en un plato muy especial.
  • Bocadillo de jamón, queso crema y nueces: Podemos incluir los frutos secos en un bocadillo, si previamente los picamos. En este caso las nueces se unirán perfectamente al queso crema, así que no existe riesgo de perderlas. Comprobarás que un bocadillo gourmet no requiere grande esfuerzos.
  • Yogur con frutos secos y miel: Podemos llevar los frutos secos a nuestros desayunos y meriendas añadiendo un puñadito a nuestro yogur, y una cucharadita de miel.

 

Como ves los frutos secos pueden dar un toque muy especial a tus platos e incluso transformar aquellos más tradicionales, una vez perdido el miedo a sus calorías solo tenemos que dejarnos llevar por nuestro instinto gastronómico y permitir que los resultado nos sorprendan.

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