Con la llegada del frío es habitual que los niños pasen más tiempo en casa y es natural que en algunos momentos se aburran. Acercarles a la gastronomía puede ser un plan divertido y además muy didáctico, al margen de las clásicas galletas navideñas te dejamos algunas propuestas que convertirán a tus hijos en pequeños gourmets.

 

¿Por qué es bueno que los niños cocinen?

Aunque no debemos idealizar la idea de cocinar con niños (son niños, y por tanto imprevisibles), siempre es bueno que se familiaricen con la cocina:

  • Tomar contacto con las materias primas sin procesar permitirá que los niños descubran y se familiaricen con los alimentos y que abran su mente a la hora de probar nuevos platos.
  • Les ayuda a tomar responsabilidades, tomar confianza en sí mismos, colaborar y valorar su propio esfuerzo, al ser algo que compartirán con el resto de miembros de la familia.
  • Si se aproximan a una cocina sana: rica en productos frescos y equilibrada, adquirirán hábitos de alimentación saludable.
  • Tomarán contacto con sus sentidos y desarrollarán la capacidad de atención y concentración.

 

Podemos establecer conexión con diversas materias escolares: matemáticas (en todo lo que tenga que ver con cantidades), lengua (siempre que ellos sean los responsables de seguir la receta), ciencia (presente en todos los procesos) e incluso geografía e historia (si ahondamos en el origen de los platos o incluso en el papel que juegan en la propia historia familiar).

 

Algunas ideas para cocinar platos sanos con niños

A continuación te proponemos algunas ideas fáciles y divertidas:

  • Empanadillas de atún, huevo y tomate: Si decidimos preparar el tomate en casa, mucho mejor. Este plato puede ayudar a familiarizarles con el sabor de la cebolla si preparamos tomate frito con y sin ella y les animamos a probarlo con los ojos cerrados, jugando a hacer una cata a ciegas.
  • Filetes rusos: El aliño de la carne, dar forma a los filetes y el rebozado les ayudará a desarrollar habilidad manual, algo muy útil en las edades más tempranas. Y podemos continuar jugando con el emplatado: los filetes permiten “dibujar” caras sobre ellos si utilizamos otros ingredientes: aceitunas, zanahoria rallada y cortada, rodajas de tomate…
  • Espaguetis de calabacín: Si contamos con un espirilizador de verduras (a pesar de su nombre es una herramienta de cocina muy sencilla, similar a un sacapuntas) para cortar los calabacines, el trabajo será más sencillo y mucho más divertido para los niños. También podemos utilizar un pelador y hacer tallarines. Después podemos prepararlos con bacon y queso parmesano, con taquitos de jamón y tomates cherry, a la boloñesa…
  • Bizcocho de yogur: Un clásico donde los haya que siempre funciona. Podemos prolongar la diversión si, una vez horneado, nos animamos a decorarlo con lacasitos, un glaseado, chocolate… No será la versión más sana del bizcocho del yogur, pero sí la más creativa y divertida para ellos.
  • Brochetas de frutos rojos: Una forma muy divertida de comer fruta que podemos llevar mucho más allá incluyendo gajos de mandarina, trocitos de piña, manzana, plátano… Lo ideal es que sean los niños quienes elijan las frutas y que jueguen a combinarlas de diferentes maneras.

 

Sea cual sea el menú, el objetivo es que los niños disfruten, por lo que vamos a tener que hacer un pequeño esfuerzo para que el proceso sea divertido, casi un juego. Y por supuesto también podemos probar a embarcarnos en platos quizá menos saludables, pero muy divertidos como churros, pastas de mantequilla decoradas, muffins, pizzas… Te sorprenderá descubrir que el plan más divertido está a escasos metros de tu sofá.

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