El desayuno está reconocido como la comida más importante del día, a pesar de todo en muchas ocasiones no le dedicamos ni el tiempo ni la atención que requiere: tomamos un café rápido, en el mejor de los casos con una tostada, y salimos corriendo al trabajo; o incluso a veces nos vamos de casa sin desayunar y terminamos haciéndolo a media mañana.  Desde delicious día, vamos a ver y explicar cuál es la verdadera importancia del desayuno y cómo debería ser un perfecto desayuno mediterráneo.

Importancia de un desayuno equilibrado

La importancia del desayuno reside en el hecho de que es la primera comida del día, y por eso debe ser completa y muy energética, de este modo vamos a regular el apetito y la sensación de hambre a lo largo de la jornada, evitando el picoteo. Vamos a ver de qué manera influye un buen desayuno en nuestro organismo:

  • Aporte energético: Al levantarnos necesitamos energía para tener un correcto rendimiento físico e intelectual, un desayuno equilibrado se encargará de aportar esa energía que necesitamos.
  • Nutrientes esenciales: El desayuno mediterráneo garantiza la ingesta de vitaminas y minerales que son básicas para nuestra salud: calcio, vitaminas del grupo B, vitamina D y vitamina C.
  • Control del gasto energético… y del peso: Cuando desayunamos nuestro organismo recurre a estos nutrientes para su consumo energético, cuando no lo hacemos tiende a “ahorrar energía”, aumentando nuestras reservas a de grasa.
  • Bienestar: Desayunar correctamente tiene consecuencias directas en nuestro bienestar; los nutrientes, vitaminas y minerales nos hacen estar más activos, física y mentalmente, y esto mejora también nuestra percepción del entorno y nuestro humor.
  • La importancia del desayuno reside en el hecho de que es la primera comida del día

¿Qué debe contener un desayuno mediterráneo equilibrado?

El desayuno mediterráneo suele contemplar café, infusiones o leche con cacao, zumo de naranja natural, tostadas con aceite de oliva y tomate, embutidos, fruta, y yogur. En ocasiones este desayuno incluye también bollería (cruasanes, napolitanas…), aunque dejaremos este grupo de alimentos fuera del desayuno mediterráneo equilibrado por su alto contenido en azúcares y grasas saturadas.
A continuación vamos a ver qué nos aportan estos alimentos y cómo consiguen hacer una comida completa y equilibrada:

  • Grasas saludables: sin lugar a dudas la reina de las grasas saludables es el aceite de oliva virgen. Imprescindible en nuestras tostadas y no sustituible por mantequilla o margarina, ricas en grasas saturadas.
  • Hidratos de carbono: los encontraremos en el pan y en los cereales. Si son integrales mucho mejor.
  • Calcio: leche, yogures o queso. Podemos añadir queso a las tostadas o bien preparar un yogur con miel y cereales.
  • Proteínas de alto valor biológico: si añadimos a nuestras tostadas con aceite y tomate una loncha de jamón serrano de calidad vamos a tener proteínas, que serán clave para evitar que poco después del desayuno volvamos a sentir hambre.
  • Vitaminas y fibra: las frutas nos van a proporcionar las vitaminas que necesitamos: desde el tomate de la tostada, hasta un kiwi, melón, piña… Cuidado con el zumo de naranja, aunque es saludable y nos aporta vitamina C, al exprimir la naranja perdemos buena parte de la fibra, que se queda en la piel y la pulpa.
  • Cafeína: el café y el té: nos aportan dosis de cafeína que en la medida adecuada, son muy beneficiosas para el organismo, en especial al comenzar el día.

El desayuno mediterráneo suele contemplar café, infusiones o leche con cacao, zumo de naranja natural, tostadas con aceite de oliva y tomate, embutidos, fruta, y yogur

Es posible que si no estamos habituados a dedicar mucha atención al desayuno, nos resulte un reto el intentar cumplir con estas propuestas.
En realidad un buen desayuno sólo requiere una buena compra, prepararlo y tomarlo no nos va a llevar tanto tiempo, si aún así lo encontramos incompatible, podemos segmentarlo: empezar el día con un  café o una fruta, y después a medida que avanza la mañana ir incluyendo el resto de alimentos. Como con cualquier cambio, la clave está en nuestra intención y el compromiso de querer hacerlo.

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