A día de hoy es fácil que cerca de nuestra casa podamos encontrar soja, jengibre, arroz basmati… y esto es gracias a la fuerte acogida que ha tenido la cocina fusión, una fórmula que toma la gastronomía como herramienta de apertura cultural.

Orígenes de la cocina de fusión

Los orígenes de la cocina fusión se sitúan en la década de los 70 en EEUU, como un intento de aproximar la cocina oriental y la occidental. Esta tendencia, que rápidamente se extendió por todo el mundo, se considera un movimiento metropolitano asociado a grandes urbes, aunque no podemos negar que la práctica que sustenta la cocina de fusión es prácticamente connatural al ser humano: mezclar ingredientes y recetas de diferentes culturas y regiones es algo que ocurre alrededor de todo el mundo desde la antigüedad. Es de hecho una consecuencia de los movimientos migratorios que llevaban a adoptar nuevos hábitos sin abandonar costumbres arraigadas. El término “cocina de fusión” solo plantea realizar esta práctica con la intención de descubrir nuevos sabores y sorprender, convirtiendo el espacio de cocina en un laboratorio en el que los límites no existen.

 

La fusión no es una mezcla

Aunque es cierto que en la historia de la gastronomía muchos platos de éxito surgen de forma casual, en la cocina de fusión ocurre lo contrario: es necesario un gran conocimiento de la gastronomía de las culturas que intervienen. No es mezclar por mezclar, sino mantener sabores limpios y potenciarlos mediante el cocinado o la combinación de ingredientes y condimentos.
Esto es algo que a lo largo de la historia ha ocurrido de forma natural en regiones conquistadas o en pueblos migrantes, que al introducirse en una cultura terminaban por conocerla profundamente de manera natural. Dentro del contexto de una cocina profesional la fusión requiere cocineros con una cultura gastronómica sólida y amplia.

 

Tipos de cocina de fusión

Una de la premisas de la cocina de fusión es que no plantea límites, pero existen algunas fórmulas que por el buen resultado que ofrecen sus combinaciones han logrado hacerse hueco en el panorama gastronómico con nombre propio:

  • Tex-Mex: Surge en el estado de Tejas en EEUU. La gastronomía de este estado tiene una identidad propia debido a la influencia de colonizadores españoles y nativos norteamericanos. Posteriormente el contacto que naturalmente la región de Tejas tuvo con Méjico propició la aparición de la cocina tex-mex, que aunque en muchas ocasiones se asume como mejicana es en realidad una fusión.
  • Nikkei: Es una mezcla de cocina peruana y japonesa fruto del mestizaje cultural que surgió en Perú a raíz de la llegada de japoneses en 1899. Lejos de abandonar sus costumbres, los japoneses emigrados las adaptaron a su nueva realidad, introduciendo nuevos ingredientes y formas de cocinar y dando lugar a una de las fusiones más recurrentes en la alta cocina.
  • Cajún: Si hay una fusión que habla de mestizaje es la de la gastronomía Cajún del estado de Luisiana en EEUU. La cocina de los conquistadores españoles, se mezcló con las de colonos franceses y británicos que llegaron posteriormente, pero también recibió influencias africanas que llegaban de mano de los esclavos. Todo ello dio lugar a una gastronomía humilde pero sorprendente por sus sabores que recibió el nombre de Cajún.
  • Balti: Se trata de un estilo de cocina relativamente reciente: surge en la década de los 70 en Birmingham, fruto de la fusión de la gastronomía hindú y británica. El término balti alude a la gran olla de hierro en la que se prepara la comida, en la que destaca la presencia de curry y especias. A día de hoy existen multitud de restaurantes Balti que sin lugar a dudas afianzan esta fusión.

 

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