La sal es el condimento más antiguo que conocemos. Hace algunas semanas presentamos la sal rosa del Himalaya como un elemento imprescindible en cualquier despensa gourmet. Hoy vamos a analizar en detalle las particularidades de esta sal y a darte algunas ideas que te ayudarán a integrar en tu cocina la única roca comestible para el ser humano.

 

¿Qué es la sal rosa del Himalaya?

La sal rosa del Himalaya es una sal muy especial, ya que procede de las minas de sal de Khewra, en Pakisan, situadas a 300km del Himalaya. Hablamos por tanto de una sal de roca muy pura procedente de una de las minas de sal más grandes y antiguas del mundo que se comercializa sin refinar, de hecho la sal de este yacimiento procede de los restos de Pantalassa, el mar que existía cuando los continentes que conocemos actualmente estaban unidos formando uno sólo conocido como Pangea, de ahí que se conozca también como sal fósil.
La sal rosa está compuesta por cloruro de sodio y minerales como el potasio, magnesio, calcio y hierro. El color rosado, tan característico de esta sal, se debe a la ionización del cloruro potásico con el hierro y el cobre, que también intervienen en su sabor, diferente al de la sal marina.

 

Cómo usar la sal rosa del Himalaya

El peculiar color de esta sal, y su sabor han ido posicionándola como una sal gourmet que a día de hoy no falta en las cocinas de los chefs más reputados. Vamos a tener en cuenta que la sal rosa actúa como conductor y potenciador del sabor, por lo que podemos incorporarla en cualquier cocinado, pero a continuación planteamos algunas propuestas en las que la sal rosa del Himalaya ocupa un papel destacado:

  • Pescados: En pescados cocinados a la brasa o a la plancha la sal rosa nos ofrece un punto más alto de salazón además de un curioso efecto de color.
  • Confituras: Podemos añadir sal rosa a una confitura de tomate. Lograremos potenciar el sabor dulce por contraste con las piedras de sal.
  • Bombones: Utilizando un buen chocolate podemos preparar unos sencillos bombones caseros, coronando cada uno de ellos con una piedra de sal rosa. Además del potente efecto visual, tendremos un estímulo de sabor muy peculiar.
  • Cócteles: Un Margarita puede transformarse si escarchamos el borde de la copa con sal rosa en lugar de sal común. También podemos preparar Palomas, sustituyendo el pomelo por pomelo rosa y decorando también el borde de los vasos con sal rosa.
  • Plancha de sal: El chef Diego Guerrero entiende la sal no como condimento, sino como elemento de cocina, a modo de plancha. Las planchas de sal del Himalaya sirven para cocinar alimentos ofreciendo un calor homogéneo (debido a su baja porosidad), liberándonos del uso de aceites o grasas en el cocinado, al ser antiadherente, y ofreciendo un sazonado muy peculiar a los alimentos. Debido a su capacidad para mantener la temperatura es también adecuada para presentar helados, que se derretirán mucho más lentamente que en un plato de porcelana o loza y nos ofrecerán un sabor muy especial.

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