La pasta, en su sentido más amplio, es uno de los platos más recurrentes. Con muy poco tiempo y esfuerzo podemos resolver un menú de plato único e incluso sorprender a nuestros invitados, pero hay un punto que sí exige precisión, y es la cocción de la pasta. Una cocción pasada o insuficiente puede arruinar nuestro plato, por eso hoy te explicamos todo lo que debes saber para cocer a la perfección cualquier tipo de pasta.

 

Cocción al dente

Al dente es una expresión italiana para el grado de cocción de la pasta que significa “al diente”. Se refiere a una pasta correctamente cocida, pero con un punto de dureza en su interior que le da un aspecto flexible, ofrece una sutil resistencia al ser mordida y no se rompe al ser removida. Este término se aplica también a verduras en las que después de la cocción se busca obtener una textura crujiente, y en algunos casos a arroces.

La cocción de la pasta va a determinar también cómo afecta a nuestro organismo: en la pasta al dente el almidón aún no se ha convertido en azúcar, por lo que tiene un índice glucémico inferior al de la pasta demasiado cocida, y por otro lado se digiere mejor que la pasta poco cocida.

Cocción en función del tipo de pasta

Vamos a poner el foco en las pastas hechas con harina de trigo. Al margen de su color, tamaño y forma no todas las pastas elaboradas con harina de trigo son iguales, y por ese motivo no podemos aplicar los mismos tiempos de cocción a cualquier tipo de pasta. Cada cual tiene sus peculiaridades, de hecho encontraremos variaciones en función del fabricante y el grosor de la pasta, pero a continuación encontrarás unas pautas generales para cada uno de los tres grandes tipos de pasta:

  • Pasta seca: es la pasta más habitual ya que ofrece gran versatilidad y podemos tenerla en la despensa durante largos periodos sin riesgo de que se estropee. El tiempo de cocción suele rondar los 8 minutos desde el momento en que el agua está en ebullición.
  • Pasta integral: ofrece las mismas ventajas de almacenaje y versatilidad al ser también una pasta seca y, aunque la oferta no es tan amplia, su valor nutricional es mayor. Sus tiempos de cocción suelen ser ligeramente superiores a los de la pasta seca tradicional.
  • Pasta fresca: se cocina bastante más rápido que la seca, entre 3 y 6 minutos, y es más delicada, ya que al ser tierna tiende a romperse o abrirse (cuando está rellena). Para evitar que esto ocurra debemos bajar la potencia del fuego, de manera que hierva suavemente.

 

En cualquier caso siempre es recomendable cuando cocinamos un determinado tipo de pasta por primera vez, supervisar la cocción. De esta manera comprenderemos cómo evoluciona hasta llegar a su punto exacto de cocción y evitaremos que se pase. En las siguientes ocasiones sólo tendremos que poner el cronómetro y esperar ese tiempo de referencia para tener nuestra pasta al dente.

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