Si te has planteado llevar una alimentación saludable debes tener claro que la clave está en cocinar lo que comes. Si vivimos solos esto se convierte en un reto aún mayor, porque es muy fácil caer en la pereza y comer cualquier cosa sencilla si sólo tenemos que cocinar para nosotros. El problema es que día tras día esto se traduce en una dieta poco equilibrada, y en el largo plazo puede derivar en problemas de salud. A continuación te damos algunos consejos que te ayudarán en tu propósito de cocinar para uno sólo. Te sorprenderá lo fácil que es hacerlo sólo con un poco de organización:

 

Planificación

Es el punto de partida que te va a permitir que todo vaya sobre ruedas: analiza cuantas comidas y cenas haces en casa y prepara un menú. Ten además en cuenta que una misma materia prima puede facilitarte varios platos: puedes tomar medio aguacate en una tosta, y dos días después la otra mitad en una ensalada. Una salsa de tomate casera puede servir para una pasta y para una pizza… Es cierto que esta logística al principio puede requerir un pequeño esfuerzo, pero te sorprenderá cómo poco a poco te ayuda a volverte más creativo en la cocina y a aprovechar mejor los alimentos.

Compra racional

La clave para hacer una buena compra es la planificación que veíamos en el punto anterior. El objetivo es tener una despensa bien equipada, así que no compres grandes packs que te van a obligar a consumir un mismo alimento durante mucho tiempo y ten en cuenta algunos indispensables de larga caducidad como los yogures, los huevos y pescados y verduras en conserva. Por último controla los impulsos: quizá veas que las fresas, los plátanos y la piña tienen una pinta estupenda. Si vas a comprarlos piensa antes cómo vas a encajarlos en tu menú y en tus hábitos, porque si no sabes cuándo vas a comerlos es fácil que acaben poniéndose malos y terminen en la basura.

 

Ten en cuenta productos indispensables de larga caducidad y controla los impulsos.

 

Compromiso con la cocina

La clave del éxito de esta propuesta reside en que has decidido cocinar, así que tienes que hacerlo. Probablemente tengas poco tiempo y tu plan ideal no sea pasarte cada tarde cocinando. Ya hemos destinado una tarde a la planificación y compra, ahora necesitaremos una más para preparar los platos que incluiste en tu menú, verás que no necesitas más. Usando varios fuegos, sartenes y ollas tendrás listo en una tarde todo lo que puedes necesitar durante la semana: mientras se sofríen los ingredientes de un plato puedes ir cortando los de otro, al mismo tiempo que se cuecen los ingredientes de una crema.

 

El congelador como segunda despensa

El congelador es clave para que un guiso, un caldo o una crema te proporcionen comida para varias semanas. Después puedes recurrir a esos tuppers los días en que surjan imprevistos o que no te apetezca nada cocinar. También puedes congelar carnes y pescados (de hecho AECOSAN, recomienda congelar  los pescados que vamos a consumir durante cinco días), de este modo no tendrás que comprar raciones ridículamente pequeñas o tirar comida, y conviertes tu congelador en una despensa de productos frescos a la que puedes recurrir en cualquier momento.

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