Una cena gourmet no es necesariamente una cena elaborada, sino una cena en la que los principales protagonistas serán los platos y alimentos, a través de ellos vamos a llevar a nuestros invitados a una experiencia sensorial de aromas, colores, texturas y sabores. Te dejamos algunos tips para hacer una cena gourmet potenciando al máximo las cualidades de tus platos:

Contrastes de sabores

La combinación de sabores opuestos es uno de los juegos más atractivos para el paladar, aunque requiere de cierto conocimiento y criterio, puesto que no vale cualquier fórmula. El contrate entre dulce y salado es un recurso antiguo que ya estaba presente en la cocina romana y árabe, y que a día de hoy sigue sorprendiendo mediante elaboraciones cada vez más complejas y arriesgadas que llegan de la mano del foodpairing (el método que sirve para identificar los alimentos que combinan bien entre sí debido a los componentes esenciales de su sabor).

Para los más tradicionales una buena forma de explorar estos contrastes es hacerlo a través de la combinación de queso con membrillo, mermelada o uvas, o patés con confitados. Quienes tengan mayor soltura en la cocina pueden probar combinaciones más atrevidas, como las que proponemos o crear otras propias mediante la web de foodpairing:

  • Sandia con queso feta: puedes prepararla como aperitivo uniendo un dadito de cada una con una minibrocheta. Si puedes incluir una hoja de albahaca el resultado será aún más llamativo al paladar.
  • Chocolate con foie: puedes preparar minibombones de foie con una cobertura de chocolate y coronarlos con una piedra de sal.
  • Ternera y pera: unas minihamburguesitas acompañadas de chutney de pera conquistarán a pequeños y mayores.

Al estómago se llega por el ojo

El primer sentido con el que nos acercamos a la comida es la vista, esto es algo de lo que todos somos conscientes, pero además son varios los estudios científicos que demuestran que el color esta relacionado con el sabor que percibimos de los alimentos. Al observar un alimento nuestra mente activa recuerdos anteriores, como una especie de archivo, que nos anticipa y prepara para el sabor que tendrá. Es por esta reacción natural de nuestra mente que productos como el kétchup azul de Heinz no llegaron a penetrar en el mercado.

Teniendo en cuenta todo esto cuidaremos los emplatados y presentación de nuestros platos, por sencillos que sean, ya que su aspecto va a influir en la experiencia de sabor de nuestros comensales. Elegiremos además vajillas que realcen el aspecto de los alimentos que pondremos en ellas, escogiendo preferentemente decoraciones sencillas y colores neutros.

Texturas

La textura que percibimos de los alimentos al comer está influida por los complejos procesos en los que intervienen la lengua y el epitelio gustativo, la saliva, los dientes, los sonidos que se producen al masticar y la composición y estructura física del propio alimento.

Cada tipo de persona tiene además unas preferencias respecto a textura, hay quien prefiere texturas crujientes, suaves, cremosas… es por ello que en la medida de lo posible trataremos de ofrecer una experiencia lo más variada posible en lo que a texturas se refiere: podemos servir vasitos de crema de melón o de guisantes acompañada de crujiente de jamón, preparar fingers de queso para mojar en una salsa de tomate y albahaca o un bizcocho con frutos secos y helado de postre.

En definitiva, tendremos en cuenta que una experiencia gourmet reside en los sentidos: comprar productos de calidad y servirlos con buen criterio será la clave para conquistar a nuestros invitados.

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